La LOE, una ley de cumplimiento

La LOE fue aprobada con menos votos que la LOCE. Pero la LOE es una ley muy, muy democrática. La LOCE obtuvo más votos que ahora la LOE. Pero, para los promotores de la LOE, la Ley de calidad no era una ley muy democrática. ¡Qué sin sentido utilizar la palabra democrático al albur de la situación, vaciándola y rellenándola ad líbitum con contenidos diferentes!

Tanta rapidez hacía prever medidas taumatúrgicas para salvar la enseñanza española. Pero no hay en la ley soluciones maravillosas ni tienen ninguna prisa para ponerla en práctica, lo que era una coartada para la premura legislativa. La pobre ministra sucumbió tras el parto.

 La fecundación in vitro de la LOE era, por lo visto, para tener una ley, para que ella suplantara a su predecesora pero no para ponerla a trabajar, a rendir, a producir, a cambiar la marcha de la realidad educativa cuya coyuntura puede ser conocida sin más al observar nuestro puesto en la tabla de resultados dentro de la OCDE. Ya tenemos otra ley, pero su aplicación se retrasa, que las cosas sigan como están. Qué más da.

El caso es que con la ley el Gobierno saca pecho por sus cumplimientos. Veamos.

Mediante la LOE el gobierno ha cumplido con los socialistas que siguen creyendo que la educación es cosa de ellos

Mediante la LOE el gobierno ha cumplido con los autores de la LOGSE que como padres se consideraban en el derecho exclusivo de corregir y enderezar los defectos de su criatura

Mediante la LOE el gobierno ha cumplido con los partidos de izquierda que siguen pensando que la educación tiene que ser un instrumento ideológico para moldear la ¡conciencia!, digamos mente, de los alumnos

Mediante la LOE el gobierno ha cumplido con los partidos nacionalistas duros que consideran igualmente necesario que la enseñanza es el mejor medio para trasmitir las tesis de los monolitismos nacionalistas

Mediante la LOE el gobierno ha cumplido los manifestantes de última hora contra la LOCE para no frustrar sus anhelos de cambio porque, sea éste el que sea, el caso es cambiar lo que han hecho los otros.               

Mediante la LOE el gobierno ha cumplido con las ansias de revancha para satisfacer sus legítimos deseos de tener sus  leyes, partiendo del principio democrático de que lo que su partido hace y aprueba con otros del parlamento está bien y legitimado y lo que ha sido aprobado por otra mayoría parlamentaria es ilegítimo.

Mediante la LOE el gobierno ha cumplido con su tendencia a cambiar todo por el hecho de cambiar, porque deshacer es un signo de avance y el afán destructivo y rompedor es señal de progreso.

Mediante la LOE el gobierno ha cumplido con los que no querían ningún control ¡democrático! del Estado sobre la educación: su calidad, su calificación, su aritmética. ¿A quién se le ocurre poner puertas al campo? La educación es como el campo y el campo es de todos, o ¿no?

Mediante la LOE el gobierno ha cumplido con los padres temerosos de que sus hijos pudieran volver a suspender como antaño y ha cumplido con los alumnos que creían haber perdido su derecho natural a avanzar (aprobar) y progresar hasta el infinito en la cosa de los estudios (porque en esto consiste el progreso y el progresismo, por lo visto y oído).

Valga esta enumeración de “cumplidos” que podía ampliarse más en la satisfacción de cumplimientos a espuertas.

El Gobierno ha cumplido, pues. Ha cumplido con los objetivos de la propaganda pero ha ocultado la realidad de la enseñanza y está contento de haber ofrecido propuestas gratas al oído que dejen contento, también, al personal. Nuestros abuelos desentrañaban muy bien la etimología popular del “cumplimiento”: cumplo y miento. Pero ahora al socaire de la palabras huecas y sin sentido, que trajo la pedagogía intrínseca a la LOGSE, hasta suena bien la palabra y quedan curiosos estos cumplimientos.