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RESEÑA: "Iglesias de
Torrelavega. Una arquitectura moderna",
de Enrique Campuzano Ruiz y Luis Alberto
Alonso.
La
arquitectura religiosa de la comarca de Torrelavega
experimentó un considerable conjunto de demoliciones en la
primera mitad del siglo XX, fruto de diversas circunstancias
históricas parte de ellas relacionadas con el contexto de la
Guerra Civil Española en Cantabria (1936-1937). Todo ello
convirtió el ámbito territorial de la comarca en el espacio
de una actividad arquitectónica de naturaleza eclesiástica
de la segunda mitad del s. XX.
Ha sido
objeto de estudio en el libro “Iglesias de Torrelavega. Una
arquitectura moderna”. El libro ha sido redactado por
Enrique Campuzano Ruiz y Luis Alberto Alonso. El primero es
Doctor en Historia del Arte y Director del Museo Diocesano
“Regina Coeli”, así como Catedrático de Geografía e Historia
del I.E.S. Gutiérrez Aragón y asociado de ANCABA-Cantabria;
el segundo es arquitecto en activo y trabaja asiduamente en
la gestión arquitectónica de conservación del patrimonio
eclesiástica en Cantabria y, entre otras actividades, es
actualmente uno de los técnicos que codirige los trabajos de
rehabilitación del Seminario Pontificio de Comillas, sede
futura de la Fundación Comillas.
El libro
se articula en varios apartados: el primero es la
Introducción, al que sigue un segundo que nos introduce en
la evolución de los espacios religiosos en el municipio de
Torrelavega. A ambos capítulos introductorios siguen los
propiamente descriptivos, ordenados por orden cronológico.
El primero de ellos, tercero de la obra, es el dedicado a la
arquitectura historicista, en el que se abordan los templos
de La Asunción de Torrelavega, San Pedro de Torres y capilla
de San José, así como las desaparecidas capillas de los
colegios de la Paz y Sagrados Corazones.
Los
bloques temáticos siguientes están agrupados en el
subepígrafe denominado el Regionalismo y las Vangfuardias,
que comprende tres capítulos en los que se abordan los
templos edificados desde el final de la Guerra Civil hasta
los años finales del franquismo y los primeros balbuceos de
la Transición Política.
El cuarto
de los capítulos del libro, Las Iglesias de la Autarquía,
estudia las iglesias de El Salvador y Santa María de
Barreda, la de los Santos Justo y Pastor de Sierrapando y el
templo del convento de las Carmelitas Descalzas de la misma
localidad, que agrupa los edificados entre 1939 y mediados
de los cincuenta, en una tradición arquitectónica de
evocación historicista, que enraizaba con alguno de los
“revival” neoherrerianos tan queridos desde el oficialismo
franquista.
El quinto
de los capítulos, Las Iglesias del Cambio (1956-1966),
incluye los apartados monográficos dedicados a los templos
de San José Obrero-Santuario de la Virgen Grande, de Luis
Moya, la de San Miguel de Campuzano, de Ricardo Lorenzo o
las iglesias de los colegios de la Paz y de los Sagrados
Corazones debidos al arquitecto dominico fray Francisco
Coelho de Portugal, todos ellos monumentos fuertemente
innovadores en formas y soluciones en relación con las
arquitecturas precedentes, plenamente insertas en el
ambiente de radical transformación que supusieron estos años
en la Iglesia Católica y que cristalizaron en torno al
Concilio Vaticano II.
El
sexto de los capítulos, Las Iglesias Postconciliares, trata
de las iglesias urbanas de Ntra. Sra. de Covadonga, Ntra.
Sra. de la Nieves de Tanos, de San Pablo del barrio de Nueva
Ciudad y, finalmente, la del Sagrado Corazón de Mies de
Vega, que nunca llegó
Ramón
Bohigas Roldán |